Como viene siendo preceptivo por nuestras Reglas desde la llegada de la Virgen, este mes del rosario está dedicado a María Santísima de la Encarnación. Durante los días 9, 10 y 11 de octubre hemos celebrado Solemne Triduo en honor a nuestra Titular mariana. El culto se anunció nuevamente a través de la antigua convocatoria diseñada en 1986 por fray Ricardo de Córdoba (q.e.p.d.).
Con la participación de un buen número de hermanos, arrancó el Triduo que en su primera jornada contó con la ceremonia de juramento de la nueva Hermana Mayor y junta de gobierno, ratificada por el Vicario General el pasado 3 de julio. Para la mencionada ceremonia se dispusieron un conjunto de elementos como el Estandarte y el Libro de las Reglas que contaba con la novedad de la incorporación de dos vitelas antiguas, tal y como se anunció en su momento. Se inició el acto con la lectura de la monición hecha por N.H. Antonio Santiago Moreno y con la procesión de entrada encabezada por la Diputada Mayor de Gobierno, N.H. Inmaculada Jiménez Aranda tras la que marchó toda la junta de gobierno bien ordenada entonando el Juntos como Hermanos. Cerró la comitiva N.H. el Rvdo. P. D. Francisco Javier Moreno Pozo y el Iltmo. Sr. D. Antonio Murillo Torralbo junto a los Padrinos de esta junta de gobierno, NN.HH. Joaquín Santiago Fenoy y Eufrasia Moreno Domínguez.
Llegados al altar pasaron ordenadamente a ocupar los bancos de oficiales donde también nos acompañaba D. Luis Martín del Grupo Popular. Tras la homilía, los Secretarios de la Hermandad marcaron el orden de la ceremonia leyendo el Decreto de aprobación de la Hermana Mayor y junta de gobierno y procediendo a los juramentos. En primer lugar D. Francisco Javier Moreno Pozo le tomó juramente a la Hermana Mayor, tras lo que le impuso la medalla dorada y le hizo entrega de su vara y de un pergamino. A continuación, la Hermana Mayor le tomó juramento a los Secretarios de la cofradía a los que hizo entrega de sus correspondientes pergaminos. Finalmente, la Secretaria primera le tomó juramento al resto de los miembros de la junta a los que la Hermana Mayor les fue haciendo entrega de su pergamino. Tras la ceremonia de juramento procedimos a la Oración de los Fieles preparada por nuestra Diputada de Evangelización, N.H. Encarnación Altamirano.
Los priostes de la cofradía levantaron un hermoso altar donde quedó entronizada la Sagrada Imagen de María Santísima de la Encarnación aunque los robos sufridos en la parroquia en los días anteriores al comienzo del Triduo provocaron que la imagen se dispusiera finalmente sobre su parihuela del Rosario. La Virgen se presentó vestida con la saya roja del torero Zurito, un manto de vista carmesí y un fajín de seda blanco bordado en oro. El bello rostro de la Virgen quedaba enmarcado con un tocado dispuesto por su vestidor N.H. Antonio Villar. Cerraba el altar un dosel con caídas bordadas en color carmesí y un equilibrado número de candeleros con cera y las magníficas jarras de orfebrería con flor en honor a la pureza de la Virgen.
El sábado 10 de octubre, segundo día del Triduo, la Hermandad organizó, dentro de su Plan de Formación, una conferencia en el salón parroquial impartida por N.H. Juan Carlos Jiménez Díaz, tal y como se anunció. En esta ocasión, nuestro hermano disertó sobre «La evolución artística del paso de palio de María Santísima de la Encarnación». Con una buena asistencia de hermanos el conferenciante fue desgranando cronológicamente las distintas piezas que componen el paso, su inspiración en origen y los bordados que se le fueron incorporando, desvelándose datos inéditos sobre este asunto.
El lunes día 12 de octubre, festividad de Nuestra Señora del Pilar, la Hermandad a las 8 h. de la mañana, momento en que rayaba el alba, celebró el tradicional Rosario de la Aurora con la imagen de la Virgen de la Encarnación. La plaza de la Iglesia se encontró bellamente exornada con guirnaldas realizadas por el Grupo Joven de la Hermandad. La cuadrilla de costaleras al mando de su capataz N.H. Manuel Orozco, fue portando la parihuela en combinación con los capataces del Amor y del Silencio y por otras personas que quisieron portarla en algún tramo.
Este año se ha diseñado un cortejo que rememora los antiguos Rosarios públicos que se celebraban en Córdoba en el siglo XVIII. Abrían la procesión tres acólitos con cruz con manguilla blanca y dos ciriales vestidos con dalmáticas blancas y sobrepelliz español. Antecedía a este cuerpo el correspondiente Diputado de Cruz que iba marcando el ritmo del rosario. A continuación, figuraba la bandera de la Hermandad portada por un hermano, signo de la presencia corporativa de la misma. Un buen cuerpo de hermanos con cera iba alumbrando el cortejo. También figuró el tradicional Simpecado, que este año se exornó con flor natural, escoltado por faroles de estrella propios de los rosarios públicos. Los faroles fueron portados por dos acólitos vestidos con dalmática. Tras esto se colocó una antepresidencia con miembros de la junta de gobierno y la presidencia con nuestra Hermana Mayor, N.H. Inmaculada C. Aranda, acompañada de otros oficiales. Seguidamente, colocamos al Coro del Redil Eucarístico de la Divina Pastora de Córdoba, que acompañó musicalmente el rosario y que fue entonando cantos de auroros como corresponde. Tras éste aparecía el cuerpo de acólitos compuesto por seis ciriales, símbolo de que la Virgen es el primer Sagrario viviente, cuatro incensarios, un pertiguero y cuatro monaguillos. Nuestra Diputada Mayor de Gobierno junto al segundo Diputado Mayor de Gobierno fueron ordenando los movimientos del cortejo. El paso de la Virgen de la Encarnación, exornada con flores naturales y el fiscal del paso, N.H. Juan Carlos Jiménez junto al capataz N.H. Manuel Orozco fueron señalando la marcha y paradas de la parihuela.
Otra de las novedades de este Rosario de la Aurora de 2026 ha sido su dedicación a la Residencia de mayores de nuestro barrio, hecho inédito. Llegamos a ella por un itinerario nuevo por el que nunca había pasado la Virgen y ya en la puerta de la residencia nos esperaba un buen número de personas mayores. Con ellos rezamos un misterio del Rosario y volvimos a retomar el itinerario ya de regreso. Pero otro estreno nos deparaba este hermoso acto de culto. Al llegar el cortejo a lo que la Hermandad ha bautizado como el Mirador de la Virgen de la Encarnación, nos detuvimos, la Virgen se giró mirando al barrio y se hizo una sentida oración por toda nuestra feligresía y por sus vecinos. Terminado este sencillo acto nos dirigimos a nuestra iglesia de Jesús Divino Obrero.
Coincidiendo con las letanías lauretanas la Virgen de la Encarnación entró en la parroquia acompañada de muchos hermanos y devotos. Se colocó a la derecha del altar mayor y tras su depósito comenzó la eucaristía presidida por el Iltmo. Sr. D. Antonio Murillo Torralbo, párroco y consiliario de la Hermandad. Finalizó esta jornada con la celebración de un desayuno fraterno en la Casa de Hermandad al que asistieron muchos hermanos.
LAUS DEO.



